lunes, 23 de noviembre de 2015
Los cisnes
viernes, 8 de noviembre de 2013
jueves, 8 de agosto de 2013
Mar del Plata y la basura
jueves, 3 de marzo de 2011
Si se las lleva... Se mueren.
Este es el camino que baja al mar que utilizan los vecinos de barrio San Carlos, en el sur de la ciudad. Con gran sensibilidad han escrito este cartel que anoticia a los buscadores de recuerdos que no se lleven de la playa a las estrellas de mar que la marea deja sobre la playa. Es necesario cuidar de la depredación a los ecosistemas locales, por el solo hecho de hacer que nuestros hijos puedan acceder al mismo ambiente que nuestra generación ha vivido.
viernes, 23 de abril de 2010
Sobre las torres en Mogotes
Las expectativas dirigenciales que refleja la prensa local se ven como expresiones de deseo y parecen ser de corte voluntarista, dejando sin analizar cuestiones clave para el desarrollo y cifrando esperanzas en cuestiones ficticias como una “modificación del COT” (sic) para el posible desarrollo de la ciudad.
Evidentemente, primero se debe diseñar la ciudad del futuro y se deben planificar y construir mediante obra pública las condiciones necesarias para el desarrollo, y solo después es esperable pensar que los inversores tengan seguridad para desarrollar sus negocios.
Este punto es muy importante.
La manera de abordar estos temas desde las políticas públicas, especialmente las municipales, nos definiría perfectamente el grupo de ciudades al que pertenecemos, las que hacen las cosas mal o las que adoptan buenas prácticas.
El dilema es entre la ciudad explotadora y la ciudad del desarrollo.
El paradigma que recae sobre los recursos naturales, los cuales deben ser “explotados” para el progreso, no cabe aplicarse a una ciudad.
En cierta medida porque la ciudad es la construcción colectiva por excelencia lo que supone a ésta propiedad de todos, entonces una ciudad no puede ni debe ser explotada.
Además, es muy importante reconocer y proteger nuestros valores identitarios y ambientales, porque se corre el peligro de hacer que desaparezcan las causas por las cuales somos una ciudad elegida para vivir, para visitar y para desarrollar inversiones.
Es un problema no ser concientes de esta cuestión, sobre todo en los dirigentes, de la esfera pública o privada, que confunden desarrollo con explotación, y no comprenden que los valores deben ser preservados.
Habría que desconfiar de los que no manejan estos conceptos, porque significa que no los tienen en cuenta.
G.L.d.D. 23 de abril, 2010.
lunes, 5 de octubre de 2009
A propósito de los comentarios en la prensa local.
Los inversores saben positivamente que instalar sus edificios sobre una ciudad con infraestructura construida hace 60 años para barrios con casas individuales solo haría fracasar sus negocios.
Cabe el ejemplo de Puerto Madero, mega operación inmobiliaria, bien planificada en su totalidad desde un principio, donde antes de iniciar cualquier construcción, se destinaron a pagar infraestructura 300 millones de dólares, creando condiciones óptimas para invertir.
Las expectativas dirigenciales que refleja la prensa local se ven como expresiones de deseo de los sectores de la construcción y parecen ser de corte voluntarista, dejando sin analizar cuestiones clave para el desarrollo y cifrando esperanzas en cuestiones ficticias como una “modificación del COT” (sic) para el posible desarrollo de la ciudad.
Evidentemente, primero se debe diseñar la ciudad del futuro y se deben planificar y construir mediante obra pública las condiciones necesarias para el desarrollo, y solo después es esperable pensar que los inversores tengan seguridad para desarrollar sus negocios, de otra manera, el progreso de unos solo será posible en detrimento de otros.
Además, es muy importante reconocer y proteger nuestros valores identitarios y ambientales, porque se corre el peligro de hacer que desaparezcan las causas por las cuales somos elegibles.
El dilema es ciudad explotadora versus ciudad desarrolladora.
El paradigma que recae sobre los recursos naturales, los cuales deben ser “explotados” para el progreso, no cabe aplicarse a una ciudad.
En cierta medida porque la ciudad es la construcción colectiva por excelencia lo que supone a ésta propiedad de todos, entonces una ciudad no puede ni debe ser explotada.
Los errores urbanísticos cometidos en la ciudad de Mar del Plata en décadas anteriores, como el de maximizar la superficie construida de manera salvaje*, y que aún hoy algunos todavía defienden sin razón, argumentando con muletillas como “la ciudad con mayor crecimiento edilicio del mundo” por esos años, nos ha dejado este macizo in-habitable que hoy padecemos, por verlo diariamente, por tener que habitarlo y principalmente por las graves consecuencias económicas posteriores (la migración de segmentos turísticos enteros a otras playas, la tugurización, la desaparición de inversiones importantes, etc.) directamente relacionadas con este fenómeno**.
Es un problema no ser concientes de esta cuestión, sobre todo en los grupos dirigenciales, que confunden desarrollo con explotación, y no comprenden que el atractivo debe ser preservado. Hay que desconfiar de los grupos que no manejan estos conceptos, porque significaría que no los tienen en cuenta.
La ciudad por definición es una combinación del interés común y los intereses particulares, y cualquier asimetría o empoderamiento de un sector sobre otro es una situación no deseable y potencialmente peligrosa para todos.
* La palabra salvaje se refiere en este caso al hecho de construir viviendas sin su condición básica: la habitabilidad.
* Cualquier texto que refiera al imaginario del porteño explica este tema, por ej. “Mar del Plata, el ocio represivo” de J.J. Sebreli.
G.L.d.D.6 de octubre, 2009.
sábado, 3 de octubre de 2009
En nuestras ciudades latinoamericanas la disposición final de los residuos es siempre un problema sin resolver. Grandes extensiones urbanas y rurales se ven impactadas por la contaminación que no es posible controlar, como por ejemplo los lixiviados a las cuencas hidrológicas y a las napas freáticas, haciendo que el agua deje de ser potable, los hollines y humos en suspensión, que envenenan el aire que respiramos, haciéndolo tóxico o las bolsas de polietileno que en número de cientos de miles ruedan en nuestra zona rural, escapadas de la gran masa de bolsas que es el predio municipal. En Mar del Plata como en casi todas las ciudades argentinas siempre existió "la quema", actualmente esta es constante y se advierten los humos y olores en pleno centro cuando el viento sopla del SO. La de mas abajo es una filmación en sep 09 de la nube de humos sobre uno de los primeros anillos del cinturón frutihorticola del Partido de Gral. Pueyrredón.
domingo, 11 de mayo de 2008
Las barrancas
Tenemos nuestro propio Parque Jurásico. Entre la ciudad de Mar del Plata y la de Miramar se yerguen imponentes las Barrancas o Acantilados, accidente geográfico que brinda la naturaleza por estas latitudes, monumento natural que debe ser resguardado para disfrute de las próximas generaciones. Existen diversos problemas que debemos considerar al tener en cuenta la perdurabilidad en el tiempo de estos parajes naturales y uno de ellos es la agresión que han sufrido de un tiempo a esta parte desde emprendedores que, bajo la excusa de realizar desarrollos turísticos de dudosa sustentabilidad, sin planificación y solo con la ventaja de la novedad, destruyen la barranca para instalar sus equipamientos. La gravedad de estos casos radica en la facilidad con que se permite a estos capitales de origen no determinado instalarse en la franja costera del partido sin otra condición que la de dar empleo a un reducido número de personas durante la construcción y algunos otros en temporada estival, obviando siempre un fundamental informe de impacto ambiental. Podríamos citar ejemplos de estos casos, como así también casos donde las obras realizadas son un ejemplo de calidad ambiental y respeto a la naturaleza, pero ya todos los conocemos. Respecto del Parque Jurásico, sabemos que estas barrancas son un yacimiento de fósiles jurásicos que nos tiene acostumbrados a las sorpresas de vez en cuando.
viernes, 25 de abril de 2008
La primer escollera

martes, 22 de abril de 2008
lunes, 21 de abril de 2008
Cuestiones de paisaje

sábado, 19 de abril de 2008
Las Olas
La costa de la Provincia de Buenos Aires, entre Punta Rasa y el sur de Necochea es generadora de olas de clase mundial para los deportes de tabla, o es potencialmente apta para serlo, pero esta cualidad se ve amenazada por la perdida de rompientes naturales como Cabo Corrientes y El Torreón en Mar del Plata y la falta de perspectiva en la concreción de rompientes artificiales.
Una importante proporción del turismo actual practica estos deportes y busca playas con olas, aspecto gravitante a la hora de elegir la locación en donde veranear o pasar los fines de semana.
El “turismo de la ola” genera enormes ganancias a las comunidades costeras por los beneficios económicos debidos a los desarrollos comerciales, industriales y de servicios que esta actividad trae asociada.