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lunes, 23 de noviembre de 2015

Los cisnes


Una cadena y un volante, unos ejes y unas ruedas, y un motorcito, por supuesto escondido. La única superficie cubierta era la que servía para que la gente espere su turno en la cola, en un excelente edificio-signo, que caracterizaba bien el lugar. Y los cisnes en el lago, no fuera de él. Esta gran contradicción es lo que crea decepción en los más chicos.
La opinión o la necesidad de los pequeños solo es un factor en la ecuación de Parque Camet.
Y si al Parque lo tuviéramos que explicar en dos palabras, diríamos que es la construcción de un paisaje, o un paisaje construido.
Las actividades del parque debieran estar subordinadas a la consecución de este fin, es decir, que la integridad del paisaje es el fin último, y las otras actividades se deben realizar a partir de esta idea, y no al revés. Así lo entiende el arquitecto Mario Corea en su proyecto para Parque Camet, 2012, http://mariocorea.com/obras/diseno-urbano/parque-camet/.
Actualmente se verifica un impacto del equipamiento sobre el paisaje, y que al no haber podido mantener ni siquiera su toponimia original ahora llaman “los patos”, que es brutal y destructivo, están erradas todas las decisiones en la apropiación del lugar, que en este caso destruye un sitio patrimonial como es la barranca al lago, que sin duda debe permanecer público y sin restricciones de acceso.
No debe haber ni un salón arriba, ni un café, ni otros servicios, ni ningún taller; nada de esto debe arrebatar este pedazo de paisaje marplatense característico en la memoria de locales y visitantes y deben mantenerse sus aspectos carismáticos, quitándose todo tipo de imágenes domésticas que actualmente se presentan.

jueves, 8 de agosto de 2013

Mar del Plata y la basura

Mar del Plata no sabe aprovechar su basura. Amén del tratamiento que da la ciudad a sus RSU, Mar del Plata no piensa en su basura de manera económica, es decir, en relación a su economía. Mar del Plata posee un tipo de basura que se debe considerar la más redituable: la basura paisajística. El concepto es simple. Si se supone que un paisaje debe estar limpio, basura paisajística es la que se sitúa en el paisaje, entendiendo que si toda externalidad a uno puede considerarse paisaje, definimos como paisaje al paisaje turístico. Este paisaje turístico es la idea sobre la cual se estructura el territorio en las regiones cuya base económica está compuesta –en mayor o menor medida- por el turismo. Ejemplo de lo anterior lo constituye el parque sobre el cual discurre el trazado de la ruta provincial n° 11, entre Miramar y Mar del Plata. Este parque, que con fuerza emerge por sobre el infinitésimo loteo de parcelas turísticas, está repleto de basura. Demarcan el camino una sucesión de flores de basura que resultan de las bolsas explotadas por la intemperie y los perros cimarrones, pero si miramos mas allá, los montículos de escombro se juntan con las ruinas de balnearios –y sus construcciones de escala doméstica- todo tamizado con bolsas de polietileno adheridas a los objetos o en suspensión (como en una película de R. Scott). Esta última descripción cabe también para el “camino de la basura”. Este camino lo constituyen las vías que unen la ciudad con el basural, llamado predio de disposición final de residuos, que atravesando los barrios en los que desarrolla relaciones ecológicas con sus habitantes, va sembrando de desperdicios el paisaje suburbano y rural. Se puede decir que la porción cultural más rica en tanto a lo rural está opacada por el camino de la basura, y que en un futuro inmediato solo se puede ver más basura y degradación ambiental en esta zona. Los basureros a cielo abierto están en toda la ciudad, pero miremos los de la calle Pehuajó -específicos de los talleristas del oeste profundo de la ciudad- frente a la cantera Rizzo y el del club Urquiza en Rufino Inda ¡que paradoja!, los del barrio general Pueyrredón, los de Parque Hermoso, que mirándolos con ojos de ciudadano común se pueden ver los residuos de mecánicos, chapistas, pintores, pero también de talleristas y dueños de gomerías, además de constructores, contratistas, transportistas de carga, adivinamos los oficios de carpinteros y tapiceros, pero también de gastronómicos como panaderos y reposteros, y técnicos electrónicos y de computación entre otros. También se infiere que por su volumen, estos residuos deben ser transportados en vehículos de carga, cuestión que se corrobora al preguntar a cualquier vecino del barrio o alumnos de las escuelas. Las oficinas municipales (medio ambiente, ENOSUR, etc.) deberían coordinar con las Cámaras que nuclean o representan a estas actividades en el mundo comercial o del trabajo, acciones de control y fiscalización, inclusive al trabajo informal en estos rubros. Este estado de cosas responde a que en Mar del Plata, el tema de los RSU es encomendado a los empresarios de la basura y sus funcionarios, sin el involucramiento de entidades intermedias ni las Universidades en la gestión. El predio de disposición final de residuos debería llamarse predio de disposición final de algunos residuos, ya que gran parte del volumen que produce diariamente la ciudad se deposita en el camino de la basura antes de llegar, por una u otra causa. Estas causas podrían ser investigadas (informalidad del servicio de carga, descarga prematura para recicle, negligencia, etc.), aportando los datos para un gran plan director, sabiendo que la remediación de estas zonas rurales es el objetivo soñado para un plan bien hecho de saneamiento y gestión de la basura. Pero como decíamos antes, hay que atender a las relaciones ecológicas de los habitantes de los barrios, que ya viven de la economía de la basura, la que hay que blanquear y desarrollar atendiendo a las especializaciones de cada zona, para dar un ejemplo, en Parque Hermoso están las tropillas de caballos que dan abasto a los carreros que viven en el barrio Gral. Pueyrredón que traen de la ciudad los desperdicios que se clasifican y comercian el barrio Las Heras, situación análoga al barrio Libertad, ambos especializados en metales, cúspide de la pirámide económica en la recuperación de residuos. Para explicar lo redituable de la basura turística, y su cualidad de ser el tipo de residuo que más aporta económicamente a quien lo posee, digamos que además de ser reciclable, aprovechable y tener todas las características de los otros residuos, con solo retirarla de su lugar damos el paso fundamental para limpiar nuestro paisaje costero y rural, recalificándolo y haciéndolo entrar en la ecuación económica de la ciudad, promoviendo todas las clases de turismo en el año y recuperando lo rural, mientras vamos descubriendo el velo de ignorancia y desidia -que como una peste negra- cubre nuestra geografía, espantando a la gente limpia del mundo a la que le gusta conocer lugares extraordinarios.

jueves, 3 de marzo de 2011

Si se las lleva... Se mueren.



Este es el camino que baja al mar que utilizan los vecinos de barrio San Carlos, en el sur de la ciudad. Con gran sensibilidad han escrito este cartel que anoticia a los buscadores de recuerdos que no se lleven de la playa a las estrellas de mar que la marea deja sobre la playa. Es necesario cuidar de la depredación a los ecosistemas locales, por el solo hecho de hacer que nuestros hijos puedan acceder al mismo ambiente que nuestra generación ha vivido.

viernes, 23 de abril de 2010

Sobre las torres en Mogotes

No es honesto atraer inversiones a una ciudad sin asegurar cierta infraestructura básica e indispensable, de otra manera, el progreso de unos será posible solamente en detrimento de otros.

Las expectativas dirigenciales que refleja la prensa local se ven como expresiones de deseo y parecen ser de corte voluntarista, dejando sin analizar cuestiones clave para el desarrollo y cifrando esperanzas en cuestiones ficticias como una “modificación del COT” (sic) para el posible desarrollo de la ciudad.

Evidentemente, primero se debe diseñar la ciudad del futuro y se deben planificar y construir mediante obra pública las condiciones necesarias para el desarrollo, y solo después es esperable pensar que los inversores tengan seguridad para desarrollar sus negocios.

Este punto es muy importante.

La manera de abordar estos temas desde las políticas públicas, especialmente las municipales, nos definiría perfectamente el grupo de ciudades al que pertenecemos, las que hacen las cosas mal o las que adoptan buenas prácticas.

El dilema es entre la ciudad explotadora y la ciudad del desarrollo.

El paradigma que recae sobre los recursos naturales, los cuales deben ser “explotados” para el progreso, no cabe aplicarse a una ciudad.

En cierta medida porque la ciudad es la construcción colectiva por excelencia lo que supone a ésta propiedad de todos, entonces una ciudad no puede ni debe ser explotada.

Además, es muy importante reconocer y proteger nuestros valores identitarios y ambientales, porque se corre el peligro de hacer que desaparezcan las causas por las cuales somos una ciudad elegida para vivir, para visitar y para desarrollar inversiones.

Es un problema no ser concientes de esta cuestión, sobre todo en los dirigentes, de la esfera pública o privada, que confunden desarrollo con explotación, y no comprenden que los valores deben ser preservados.

Habría que desconfiar de los que no manejan estos conceptos, porque significa que no los tienen en cuenta.


G.L.d.D. 23 de abril, 2010.

lunes, 5 de octubre de 2009

A propósito de los comentarios en la prensa local.

No es honesto atraer inversiones a una ciudad sin asegurar la infraestructura básica adecuada.

Los inversores saben positivamente que instalar sus edificios sobre una ciudad con infraestructura construida hace 60 años para barrios con casas individuales solo haría fracasar sus negocios.

Cabe el ejemplo de Puerto Madero, mega operación inmobiliaria, bien planificada en su totalidad desde un principio, donde antes de iniciar cualquier construcción, se destinaron a pagar infraestructura 300 millones de dólares, creando condiciones óptimas para invertir.

Las expectativas dirigenciales que refleja la prensa local se ven como expresiones de deseo de los sectores de la construcción y parecen ser de corte voluntarista, dejando sin analizar cuestiones clave para el desarrollo y cifrando esperanzas en cuestiones ficticias como una “modificación del COT” (sic) para el posible desarrollo de la ciudad.

Evidentemente, primero se debe diseñar la ciudad del futuro y se deben planificar y construir mediante obra pública las condiciones necesarias para el desarrollo, y solo después es esperable pensar que los inversores tengan seguridad para desarrollar sus negocios, de otra manera, el progreso de unos solo será posible en detrimento de otros.

Además, es muy importante reconocer y proteger nuestros valores identitarios y ambientales, porque se corre el peligro de hacer que desaparezcan las causas por las cuales somos elegibles.

El dilema es ciudad explotadora versus ciudad desarrolladora.

El paradigma que recae sobre los recursos naturales, los cuales deben ser “explotados” para el progreso, no cabe aplicarse a una ciudad.

En cierta medida porque la ciudad es la construcción colectiva por excelencia lo que supone a ésta propiedad de todos, entonces una ciudad no puede ni debe ser explotada.

Los errores urbanísticos cometidos en la ciudad de Mar del Plata en décadas anteriores, como el de maximizar la superficie construida de manera salvaje*, y que aún hoy algunos todavía defienden sin razón, argumentando con muletillas como “la ciudad con mayor crecimiento edilicio del mundo” por esos años, nos ha dejado este macizo in-habitable que hoy padecemos, por verlo diariamente, por tener que habitarlo y principalmente por las graves consecuencias económicas posteriores (la migración de segmentos turísticos enteros a otras playas, la tugurización, la desaparición de inversiones importantes, etc.) directamente relacionadas con este fenómeno**.

Es un problema no ser concientes de esta cuestión, sobre todo en los grupos dirigenciales, que confunden desarrollo con explotación, y no comprenden que el atractivo debe ser preservado. Hay que desconfiar de los grupos que no manejan estos conceptos, porque significaría que no los tienen en cuenta.

La ciudad por definición es una combinación del interés común y los intereses particulares, y cualquier asimetría o empoderamiento de un sector sobre otro es una situación no deseable y potencialmente peligrosa para todos.

* La palabra salvaje se refiere en este caso al hecho de construir viviendas sin su condición básica: la habitabilidad.
* Cualquier texto que refiera al imaginario del porteño explica este tema, por ej. “Mar del Plata, el ocio represivo” de J.J. Sebreli.

G.L.d.D.6 de octubre, 2009.

sábado, 3 de octubre de 2009

En nuestras ciudades latinoamericanas la disposición final de los residuos es siempre un problema sin resolver. Grandes extensiones urbanas y rurales se ven impactadas por la contaminación que no es posible controlar, como por ejemplo los lixiviados a las cuencas hidrológicas y a las napas freáticas, haciendo que el agua deje de ser potable, los hollines y humos en suspensión, que envenenan el aire que respiramos, haciéndolo tóxico o las bolsas de polietileno que en número de cientos de miles ruedan en nuestra zona rural, escapadas de la gran masa de bolsas que es el predio municipal. En Mar del Plata como en casi todas las ciudades argentinas siempre existió "la quema", actualmente esta es constante y se advierten los humos y olores en pleno centro cuando el viento sopla del SO. La de mas abajo es una filmación en sep 09 de la nube de humos sobre uno de los primeros anillos del cinturón frutihorticola del Partido de Gral. Pueyrredón.

domingo, 11 de mayo de 2008

Las barrancas


Tenemos nuestro propio Parque Jurásico. Entre la ciudad de Mar del Plata y la de Miramar se yerguen imponentes las Barrancas o Acantilados, accidente geográfico que brinda la naturaleza por estas latitudes, monumento natural que debe ser resguardado para disfrute de las próximas generaciones. Existen diversos problemas que debemos considerar al tener en cuenta la perdurabilidad en el tiempo de estos parajes naturales y uno de ellos es la agresión que han sufrido de un tiempo a esta parte desde emprendedores que, bajo la excusa de realizar desarrollos turísticos de dudosa sustentabilidad, sin planificación y solo con la ventaja de la novedad, destruyen la barranca para instalar sus equipamientos. La gravedad de estos casos radica en la facilidad con que se permite a estos capitales de origen no determinado instalarse en la franja costera del partido sin otra condición que la de dar empleo a un reducido número de personas durante la construcción y algunos otros en temporada estival, obviando siempre un fundamental informe de impacto ambiental. Podríamos citar ejemplos de estos casos, como así también casos donde las obras realizadas son un ejemplo de calidad ambiental y respeto a la naturaleza, pero ya todos los conocemos. Respecto del Parque Jurásico, sabemos que estas barrancas son un yacimiento de fósiles jurásicos que nos tiene acostumbrados a las sorpresas de vez en cuando.






viernes, 25 de abril de 2008

La primer escollera


Habian construido el Puerto años antes, alla en el Pueblo Peralta Ramos, pero parece que entonces, se embancaba la arena del otro lado de la obra y ya no llegaba mas sedimento a la bahia del Bristol. Uno que tenia un balneario decidio hacer una escollera de madera, pero rellena de piedras, con el criterio de defender la costa de la retirada de arena despues de cada tormenta.

martes, 22 de abril de 2008

Para defender el acantilado de los embates del mar

100 años de erosion zipeados en una sola obra!!!

lunes, 21 de abril de 2008

Cuestiones de paisaje


Esta imagen es una representación fotográfica de la ola rompiendo sobre la roca. La gente viene a Mar del Plata a presenciar este hecho, lo que significa un motor turístico.

sábado, 19 de abril de 2008

Las Olas


Solo a partir de considerar a las olas costeras como un recurso recreativo, la Republica Argentina va a poder contar con otro atractivo turístico diferencial por sobre otros destinos de la región.
La costa de la Provincia de Buenos Aires, entre Punta Rasa y el sur de Necochea es generadora de olas de clase mundial para los deportes de tabla, o es potencialmente apta para serlo, pero esta cualidad se ve amenazada por la perdida de rompientes naturales como Cabo Corrientes y El Torreón en Mar del Plata y la falta de perspectiva en la concreción de rompientes artificiales.
Una importante proporción del turismo actual practica estos deportes y busca playas con olas, aspecto gravitante a la hora de elegir la locación en donde veranear o pasar los fines de semana.
El “turismo de la ola” genera enormes ganancias a las comunidades costeras por los beneficios económicos debidos a los desarrollos comerciales, industriales y de servicios que esta actividad trae asociada.